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lunes, 4 de marzo de 2013

La enfermedad de la que nadie habla



Escrito por: Adrián Díaz el 03 Mar 2008 

Hola, soy Adrián, tengo 28 años y padezco un trastorno obsesivo compulsivo (t.o.c.) desde que tengo uso de memoria. Una enfermedad que padecen más de un millón de español@s , cuyos síntomas pueden presentarse a cualquier edad y producen generalmente una importante discapacidad hasta tal punto que la O.M.S. la incluye entre las 20 primeras enfermedades discapacitantes y entre las 5 enfermedades psiquiátricas más discapacitantes.
Llegados a este punto, me pregunto... ¿por qué nadie habla de una enfermedad que afecta directamente a más de un millón de personas -entre las que me incluyo- en nuestro país?
El futbolista David Beckham declaró en una entrevista que se siente preso a causa del TOC que padece, con especial obsesión en el orden, la limpieza y la simetría. No es que piense que las personas famosas deberían hacer público algo que pertenece a su vida privada, pero qué duda cabe que en estos casos -como en el outing- una acción como ésta ayuda claramente a normalizar algo que es percibido por gran parte de la sociedad como escandaloso, extraño o enfermizo. El prestigioso programa 20/20 de la ABC News dedicó un episodio a este tema hace años creando un claro impacto social. Muchos enfermos, que nunca habían hablado de su problema con nadie, se sintieron aliviados al poder poner nombre a lo que les había atormentado durante años y se decidieron a pedir ayuda profesional, algo muy importante sobre todo teniendo en cuenta que un individuo con TOC espera de media entre siete y doce años antes de decidirse a hacerlo.
La considerada por muchos psiquiatras e investigadores actuales como una enfermedad mental fascinante, es concebida por gran parte de la sociedad como una ristra de excentricidades y rarezas voluntarias. Por ende, los propios TOCados (como nos solemos llamar en los foros de internet) la vivimos en general (yo la experimento así muchas veces, no lo negaré) como algo de lo que avergonzarnos.
Sin embargo, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo ha cosechado gran atención e interés por diversos profesionales de la medicina, especialmente en los últimos años.
A estas alturas, los que no estén familiarizados con el término se estarán preguntando qué es el TOC, de dónde viene, como afecta al día a día de una persona impidiendo por lo general llevar una vida normal y qué es lo que provoca que su curación sea un objetivo tan deseable pero que requiera de tanta determinación y esfuerzo.

Pues bien, el TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo) es un síndrome psiquiátrico perteneciente al grupo de los trastornos de ansiedad que se caracteriza por la presencia de Obsesiones (ideas, pensamientos o imágenes recurrentes y persistentes que no son experimentados como producidos voluntariamente y que son vividos como repugnantes y sin sentido) y Compulsiones (conductas repetitivas y ritualizadas, diseñadas para alejar el mal que se "evoca" con la obsesión). Los que habéis visto El Aviador Mejor Imposible (dos películas muy recomendables en mi opinión) ya tenéis un par de referencias desde el mundo del celuloide.

Por otro lado, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo ha cosechado gran atención e interés por diversos profesionales de la medicina, especialmente en los últimos años.
No se sabe mucho de las causas de TOC, aunque hay varias teorías la respecto (factores genéticos, neuroquímicos, inmunológicos, neuroanatómicos y también está la denominada hipótesis de los ganglios basales) pero consideraciones unánimes afirman - y así lo siento yo también - que en el cerebro se crean unas especies de conexiones neuronales que hacen de éste un cerebro diferente al de un individuo sin TOC y que son, en cierta medida, responsables de la supervivencia del trastorno. Basándome en este punto, creo que existe la posibilidad de que independientemente de la medicación que se tome o la terapia con la que se trabaje, no se provoquen cambios sustanciales en la persona y en su conducta a menos que se modifiquen estas conexiones cerebrales.
Aquí viene la buena nueva: Un experimento realizado recientemente por Jeffrey Schwartz, neuropsiquiatra de la Universidad de California con personas que padecía T.O.C. ha abierto nuevos caminos a la curación. Schwartz, budista y practicante de la meditación, quiso -según un artículo de Ángela Boto- comprobar el potencial terapeútico de ésta. Siguiendo la idea de lo que se conoce como meditación consciente, es decir, observar lo que ocurre en el interior sin juzgar, enseñó a sus pacientes a separarse de su enfermedad; a observar sus síntomas con la parte más lúcida de ellos mismos reconociendo que sólo eran manifestaciones de su trastorno.
Como la propia periodista titula su artículo, Querer es poder. Tenemos nuevas técnicas y caminos a nuestro alcance. El Cambio es posible. La Curación es posible. Pero el primer paso para cambiar es la Aceptación. Aceptación individual. Aceptación social.
Y en este punto, es donde me pregunto... ¿por qué no se habla de esta enfermedad en España?